Cuantas veces prefiero un apartamento II

Posted January 8th, 2008 by
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Ya expliqué anteriormente las razones por las que un apartamento  me suena mucho mejor que vivir en una casa. El hecho de tener una familia puede llevarnos a necesitar una casa, más no a desearla necesariamente. Como escribí en el post anterior, mi desinterés por vivir en una casa radica en que viviendo en una se pierde  gran parte de la independencia  y libertad que se tiene cuando se vive solo.

 

Y es que el hecho de vivir en un apartamento también  determina  tu posición frente  a las cosas, determina tus opiniones y tus formas de ver las cosas, por ejemplo, si vives solo  y no tienes que preocuparte por alimentar a nadie más que a tu propio estómago, puedes tomarte la ligereza de comer cualquier porquería que solo colabore con  aumentar el consumo de comida chatarra en el mundo. Como lo explique anteriormente, vivir en una casa implica la pérdida de ciertas libertades, implica ceder ante otros y  limitar nuestras propias costumbres de cuando vivíamos solos.

 

Mi amigo Pancho por ejemplo, me cuenta que siempre  le gustaba desayunar en la cama los fines de semana que no tenía que ir a trabajar y que podía quedarse a dormir hasta más tarde de lo acostumbrado, por lo que aprovechaba y se llevaba a la cama toda la comida y bebidas gaseosas que podía mientras veía programas deportivos. Esto tuvo que cambiar obligatoriamente cuando dejó de ser soltero y tuvo que mudarse a una casa al tener a su primer hijo. Su esposa detestaba que comiera en la cama y por más que solo lo hiciera los fines de semana que no iba al trabajo, el hacerlo significaba una discusión interminable con la chica de sus sueños, por lo que ahora prefería aceptar la llamada de atención  de su esposa e irse con su comida y bebidas gaseosas al sillón de la sala.

 

Lo mismo pasaba con mi primo Alberto, que al mudarse con su novia a un apartamento,  tuvo que abandonar muchas de sus costumbres de soltero solitario, como dejar la cama destendida y lo ropa dispersa por toda la habitación del apartamento. Lo peor de mudarse a vivir con una mujer es que siempre es ella la que va a querer cambiar todas las costumbres del hombre  e implantar sus costumbres y reglas de convivencia. Si al menos las cosas fueran al revés y fuese la mujer la que se amoldara a la forma de vida del hombre, quizás entonces miraría con mejores ojos tener que vivir en una casa o dejar de vivir solo.

 

Pero lo anterior es prácticamente imposible. Así que por ahora  solo me queda resignarme a la idea de vivir solo, si con esa soledad puedo asegurar mi independencia y libertad para vivir y para hacer lo que se me venga en gana. La  tediosa sensación de tener que hacer las cosas o comportarse de una manera especifica para tener que agradarle a alguien no cabe  ni siquiera pensarla en mi cabeza, prefiero la  dichosa sensación de poner los pies sobre la mesa sin nadie que me este mirando  enojada  y obligándome a comer con servilleta. Para eso, mejor solo.

 

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Cuantas veces prefiero un departamento

Posted January 2nd, 2008 by
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Siempre he preferido los departamentos a las casas grandes, quizás por una cuestión de  practicidad y un tanto de matizada soledad. Cuando eres soltero  y no vives más que con tus problemas y tus cuentas por pagar, la idea de un departamento abarata y convierte tus sueños en posiciones accesibles. Quizás la idea de una casa surja cuando la necesidad de conformar una familia timbre mi atareada relación de pendientes.

 

Ser soltero en España y en cualquier parte del mundo  demanda una generosa  proporción de  responsabilidades, independizarse de los padres y volverse dependiente del frustrante fin de mes para pagar las cuentas, todo soportable solo por la también generosa idea de poder hacer lo que se quiera dentro  de tu propio departamento, llevar a quien sea y pasarla como mejor  lo prefieras.

 

Mauricio, un amigo que reside en Barcelona, me contaba cada vez que nos juntábamos a tomarnos unas cervezas, la infinidad de aventuras amorosas de una sola noche (a veces varias noches con la misma  aventura) que  placidamente realizó en su primer departamento de soltero. Imaginarse la cantidad de chicas  que contaba llevar me llenaba de envidia, yo  llevo ya varios años viviendo solo y puedo contar con los dedos sin repetirlos la cantidad de chicas que he pescado. Todo un fracasado, diría mi amigo Mauricio.

 

Me contaba Mauricio que en ese entonces la idea de vivir en un departamento era  fabulosa, pero que luego cuando conoció a la chica de sus sueños  y tuvo su primer hijo, la necesidad y preferencia hacia  una casa aumentó  inesperadamente.

 

Yo solo esbozaba una sonrisa mientras él me decía que  una casa se volvía mejor elección por  la amplitud de los espacios y la necesidad de los niños de correr y jugar. Siempre he pensado que para eso están los parques y los recreos, pero Mauricio me lo decía  con tanta seguridad que parecía estar contratado por una inmobiliaria para convencerme. Yo conozco a muchos amigos que ya tienen familia y que siguen viviendo en departamentos, muchos de ellos me dicen que es mucho más cómodo y seguro, además de ser mucho mas barato.

 

La razón de vivir solo en un departamento es que  se convierte en tu espacio, dejas la casa y tu habitación pequeña para convertir todo el departamento en algo tuyo, donde puedes hacer y deshacer lo que quieras. Y sucede que cuando  te encuentras con una pareja y decides formalizar una relación o en todo caso esa relación da frutos, me refiero a los hijos, pierdes esa capacidad de  pertenencia sobre tu espacio y debes cederlo o compartirlo en el mejor de los casos, con una mujer y con los hijos; entonces dejas de ser prioridad.

 

Yo aún no estoy dispuesto a ceder nada. Prefiero mi egoísta percepción  de caminar desnudo por mi departamento si me da la gana, por ahora  tengo  mi soledad como acompañante interesada. Eso, mi soledad que no me deja sentir la interesante opción de desear vivir en una casa.

 

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SE AVECINA UNA SEGUNDA GUERRA FRÍA Y LA MADRE RUSIA YA EMPEZÓ A INFLUIR EN EL PRECIO DE LAS PROPIEDADES EUROPEAS

Posted December 27th, 2007 by
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El otro día me puse a pensar cómo cambiaría el negocio inmobiliario si es que vivimos una segunda guerra fría. Fue a partir de la noticia que leí acerca de una posible acción militar rusa en respuesta a una rumoreada movida militar norteamericana. En efecto, el gobierno de los Estados Unidos pretende desplegar escudos antimisiles en los territorios correspondientes a Polonia y República Checa, lo cual no es bien visto por el gobierno ruso y con justa razón. Al parecer, Estados Unidos pretende colocar un radar en territorio checo y un escudo antimisiles en terreno polaco con lo cual el potencial militar de disuasión ruso se vería minado como bien dijo el portavoz ruso Misal Kamynin. Según Kamynin, si ese fuera el caso, al gobierno ruso no le quedaría más remedio que tomar represalias. Por su parte, el general Nikolai Sovtsov, comandante de la milicia estratégica rusa, se aventuró al declarar que esos hipotéticos radares y escudos norteamericanos en territorio europeo, podrían convertirse en blancos de los misiles intercontinentales rusos. Sin duda ambas declaraciones son distintas en sus formas, pero en el fondo llevan mucha razón y explico por qué. El gobierno de los Estados Unidos, presenta un doble discurso al pretender por un lado el desarme nuclear de las naciones y, por el otro, pasa los años sembrando material bélico defensivo en territorios ajenos a su Estado.

No puede ser que el gobierno estadounidense condene el arme nuclear de los países de medio oriente y por otro lado muestre una clara vocación belicista al pretender tomar concesiones en territorios europeos para colocar allí parte de su armamento. No le ha bastado con desplegar su flota marítima por casi todo el globo y tener ya radares en varios países sin mencionar sus satélites que orbitan el globo terráqueo vigilando cada paso de los demás países. Por una parte, considero que hacen un buen trabajo al poner orden en países convulsionados como Irak o Afganistán y antes en Kuwait, aunque debería decir “intentar poner orden” pues en Irak las cosas se le han ido de las manos claramente. En cuanto al gobierno ruso, pienso que ha actuado con firmeza al brindar esas declaraciones, digamos que le ha puesto un alto a la “confianza” norteamericana al decirles que si ellos rompen el equilibrio armamentista mundial, ellos harán lo mismo. Ciertamente, existía ese peligro, el de que Estados Unidos se tome demasiadas atribuciones en base a su rol mundial. En efecto, este parece ser un defecto humano muy marcado, sino basta con ver el caso del actual procesado por violación de los derechos humanos y corrupción durante su gobierno, Alberto Fujimori. El ex presidente ha sido acusado de cometer excesos durante la lucha antiterrorista mientras fue gobernante del Perú durante la década del 90. Y en cuanto a la corrupción, pues los videos que se mostraron antes de solicitar la extradición del chino son evidentes. Parece que hay una cierta megalomanía a nivel estado que hace que personajes como Fujimori, Chávez, Bush y antes Hitler, tengan buenas intenciones de fondo pero terminen deformando las formas y actuando con libertades irrestrictas en base a prerrogativas establecidas por sus propios gobiernos. Evidentemente en el camino las cosas empeoran y los que se oponen a estos abusos pues son “retirados” de escena. Algunos llegan al genocidio como el Führer y otros se amparan en su poder para no quedar tan evidenciados pero son personajes cortados por la misma tijera.

Pero volviendo al tema con que abrí este post en el primer párrafo, pienso que uno de los sectores más afectados sería el inmobiliario. ¿Quién pagaría por un inmueble que se encuentra en medio de la línea de fuego? Por lo pronto las propiedades que estaban a la venta en Polonia y República Checa ya han descendido en su valor, incluso los países cercanos ya se están viendo afectados pues evidentemente serían los primeros blancos de un supuesto ataque ruso. Si la tensión crece, los precios de las propiedades en España, seguro se verían afectadas también al estar a medio camino de los misiles que viajarían con destino de territorio norteamericano. Y a no dudar que los rusos tienen sus “guardaditos” pues no creo que se hayan desarmado como hubiesen querido los americanos. Rusia siempre se ha caracterizado por sorprender al mundo, cómo pudo mantener unida tamaña extensión territorial durante tantos años y cómo ahora, pese a la separación de los soviets, resulta ser tan disuasiva. Fueron los primeros en llegar al espacio aunque los americanos lloriqueen. Siempre la madre Rusia.

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CUIDADO CON LOS INMUEBLES UBICADOS EN EL PRIMER PISO

Posted December 26th, 2007 by
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Cuando uno va a comprar un inmueble debe asegurarse de que está comprando lo que realmente quiere o necesita. En efecto, uno puede disponer del capital necesario y de todas las ganas y buena intención del mundo pero la inexperiencia puede jugar una mala pasada. En mi caso, aun no he tenido la oportunidad de comprar un inmueble propio y ciertamente nunca hubiese comprado uno como en el que vivo actualmente. La razón es muy simple, las cucarachas. Así como lo leen, estos insectos son los más molestos que uno pueda enfrentar, si me ofrecieran las picaduras de abejas, no me lo pensaría dos veces y aceptaría enseguida. Sucede que mi inmueble es una pequeña casa-departamento que se encuentra ubicado en un primer piso. Yo no lo sabía pero, a raíz de una conversación, con un amigo, me enteré de que las cucarachas son frecuentes en los primeros pisos de las casas y es raro verlas en las habitaciones correspondientes a un segundo o tercer piso. Tiene lógica, pues los primeros pisos están ubicados más cerca del desagüe, lugar común para las cucarachas. Justamente el amigo que me puso en conocimiento de esto me indicó que esa fue la razón principal por la cual se terminó mudando a un apartamento ubicado en el sexto piso de un edificio, él tampoco soportaba tener que lidiar a diario con las cucarachas.

Lo más anecdótico es que estos insectos gustan de salir por las noches, horas de poca luz en que pueden transitar con cierta comodidad por la casa sin ser advertidos, hasta cuando ya están casi al borde de nuestros zapatos. En esos momentos uno reacciona como si se tratase de una fiera que viene a atacarnos, resulta gracioso ver como alguien cientos de veces más grande y más fuerte se retira ante el avance de estos insectos. Es una extraña mezcla de miedo y asco, no sabría cómo definirla. Miedo puro no puede ser porque es un animal inofensivo, no posee veneno. Asco tampoco sería la palabra, pues otras cosas dan asco, como un gargajo en el suelo y no salimos corriendo. El hecho es que nos cuesta lidiar con las cucarachas, generalmente utilizamos escobas para matarlas, mientras más lejano sea nuestro ataque mejor, muy rara vez las matamos pisándolas. Otra cosa que he notado con estos insectos es que aparecen con mayor afluencia en los veranos, el calor hace que todos los insectos salgan y las cucarachas están en primera fila. Sin embargo uno ya no se puede confiar. En efecto, hace cosa de unos días me llevé un buen susto con uno de estos insectos y su inesperada irrupción en mis dominios. Como digo, en el invierno uno está tranquilo en su inmobiliario, sabe que apenas y se ven una o dos moscas en todo el verano, insectos rastreros, casi ninguno, quizá una despistada araña huyendo cuando se efectúa la limpieza del desván o una polilla extraviada como máximo.

Pero el otro día recibí el susto del año. Sucede que había llegado de noche a mi casa, fui el primero en llegar y encontré las luces apagadas, tal como las había dejado. Dejé mi maletín del gimnasio en la silla y fui directo a mi habitación. Prendí las luces y revisé mi teléfono a ver si tenía mensajes, sin novedad en el frente. Me desembaracé de mi ropa y de inmediato me metí a la ducha, me di un prolongado baño y enseguida salí con la bata de baño. Me senté en la cama y, de pronto, cuando iba a secarme los pies, recordé que mi amigo Oscar quedó en enviarme las fotos de la fiesta del fin de semana a mi correo. Desde hacía tres días estaba ansioso por ver esas fotos ya que había gastado algunas bromas durante dicha fiesta y quedaron registradas para la posteridad. Me dirigí entonces a mi ordenador y tomé asiento con cierta dificultad ya que el mueble que lo sostiene se encuentra ubicado de tal manera que yo quedo aprisionado entre éste y una de las paredes de mi inmobiliario. El ordenador se había quedado encendido descargando unas películas, sólo moví el ratón y allí estaba, apareció el mensaje de archivo nuevo recibido. Inmediatamente abrí el correo y revisé las fotos, estaban bastante graciosas, sobre todo una de ellas en que le había puesto un insecto de plástico a la bebida de uno de mis compañeros. Ahora el destino cobraría venganza en nombre de mi amigo.

Cuando terminé de revisar las fotos, jalé la base corrediza que soporta el teclado para responder el mensaje y de pronto vi que algo corría por mi izquierda. No me sobresalté porque pensé que se trataba de un insecto que se arrastraba por el piso, si era una cucaracha en esta época del año, seguramente aparecería como atontada, facilitando la labor de su eliminación. Me incliné ligeramente hacia mi izquierda tratando de ver el recorrido que seguía pero no vi nada en el piso. Me extrañó y al mismo tiempo me puso en guardia porque de haber sido cierta mi visión inicial, cabía la posibilidad de que la supuesta cucaracha no estuviera muy atontada que digamos. Aún reclinado sobre mi izquierda, seguí divisando, amplié mi campo visual pero sin resultados, debe haber sido mi imaginación –pensé- pero enseguida descarté la hipótesis pues no era verano, época en que esta paranoia se ve alimentada y uno ve movimiento por doquier. No había pasado ni dos segundos de mi sondeo, cuando de pronto recibí una segunda confirmación de movimiento, esta vez demasiado cercano como para registrar error.

¡Dios mío! Me puse en pie de un salto, la cucaracha correteó por el teclado a menos de 20 centímetros de distancia, me sentí atrapado sin salida. Por mi derecha tenía una de las paredes que me bloqueaba el paso, detrás de mí igual. Por izquierda un mueble de acero me cerraba el paso. Por el frente el repugnante enemigo con las alas a medio desplegar en síntoma de querer alzar vuelo en línea recta hacia mí. Apenas y disponía de una pequeña abertura de menos de un metro por donde debía pasar de costado. Un movimiento en falso y el insecto podía pegarse a mi cuerpo o, lo que es peor, internarse por entre la bata. Me pegué a la pared lo más que pude y solicité ayuda, era inútil, no había nadie más en mi casa. Nunca pensé que iba terminar recreando una escena de la cual siempre me burlé, aquella cuando las mujeres se suben en la silla ante la visión de un roedor correteando por el piso. Mandé al diablo mi orgullo y trepé en la silla, sin chillar, eso si. Una vez arriba, tomé impulso y literalmente volé sobre la cama que me quedaba a unos tres metros de distancia. Cuando caí de panza sobre la cama me sentí como un luchador profesional, fue un aterrizaje perfecto. Me revolví inmediatamente y vi que la cucaracha seguí en mi teclado. Era gigantesca, inmediatamente tomé el insecticida y lo rocié sin contemplaciones sobre teclado e insecto, el efecto fue instantáneo y la cucaracha cayó fulminada sobre el suelo. No conforme con eso, la aporreé varias veces con una escoba mientras daba gritos de guerra golpeándome el pecho. Fue uno de los asesinatos más placenteros del siglo XXI.

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LA ANCIANA SE NIEGA A VENDER SU PROPIEDAD

Posted December 17th, 2007 by
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Algunas propiedades no se pueden vender fácilmente. Uno puede pensar que mientras más barata y pequeña es una construcción, hay mayor posibilidad de venta rápida, pero esto no es así al menos en la época actual. En efecto, parece que los grandes grupos inmobiliarios andan buscando espacios de construcción que no sean tan pequeños en su extensión. Poco les importa que el terreno en cuestión esté construido o no, lo que valoran es el tamaño y la ubicación del mismo, pudiendo renunciar a este segundo punto. De esto pude enterarme gracias a una tía mía que vive sola desde hace muchos años. Ella es una mujer muy especial que nunca llegó a casarse ni a tener descendientes. Simplemente vive en compañía de su pequeño y desaliñado perro de raza Pekinés. Ella es una anciana de más de setenta años y en una de las visitas que le hice me contó que en más de una oportunidad se le habían acercado distintos representantes de grupos inmobiliarios para hacerle una oferta por su propiedad. En un primer momento ella se extrañó por la oferta pues su vivienda es una casona antigua y descuidada, no la ha pintado hace muchos años, tiene varias ventanas rotas y un jardín poco menos que seco. Con esa carátula, ¿Quién estaría interesado de manera tan obsesiva por el inmueble? La respuesta vino de parte de mi propia tía.

 

            Me contó que por esos días se comunicó con una antigua compañera de trabajo que se encontraba en similar situación personal que ella, es decir, vivía de la pensión que percibía y en una casona vieja, era igualmente soletera y sin parientes. Esta señora le había contado a mi tía que los grandes grupos inmobiliarios tienen agentes especializados que se pasean como buitres por las distintas ciudades a la caza de este tipo de contextos. Efectivamente, buscan casonas antiguas que sean habitadas por pocas personas y, mejor aún, por una sola persona que además sea anciano. La idea de esto es pensar en un fallecimiento muy próximo de estas personas, quedando el área casi a completa disposición de la inmobiliaria. Es por eso que se muestran tan interesados en adquirir estas casonas antiguas. Lo que buscan es hacerse con el terreno por un precio cómodo ya que un anciano no tiene mucha fuerza de negociación. El objetivo es construir modernos edificios en el área y ganar una jugosa cantidad en base a su venta o alquiler. A veces la oferta consiste en demoler la casona y construir el edificio, quedando uno de los departamentos para el anciano que allí reside. Generalmente los ancianos son tercos y no muestran buena disposición hacia la modernidad por lo que el agente debe insistir y ganar por cansancio. De todas maneras esperan y si el objetivo de convencer a la persona no se logra, ya tienen los contactos con el Estado para hacerse con el terreno a la muerte del propietario.

 

            Con mi tía si se pelaron, porque pertenece a una familia de personas longevas y ninguno de ellos ha muerto antes de los 103 años. A esperar sentados.

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El aumento de los precios de las propiedades a la venta en Madrid son un muro para comprar inmuebles

Posted December 4th, 2007 by
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Mi primo me contó que estaba buscando una propiedad que estuviese a la venta en Madrid, pues se iba a mudar a esa ciudad y realmente necesitaba con urgencia algún inmueble en el cual quedarse. Pero mientras no consiguiera ningún apartamento o casa en el que él y su familia pudieran vivir, necesitaría alojarse en la casa de algún conocido o de algún familiar. Por lo cual en primer lugar me preguntó si en mi casa contaba con el espacio suficiente como para alojarlo al menos un par de días. Sin embargo, lamentablemente en mi casa se estaba alojando la madre de mi esposa, por lo cual yo no tenía disponible el cuarto que le hubiese podido ceder, por lo cual tuvo que acelerar la búsqueda de su nueva propiedad, pues casi no conocía a ninguna persona en Madrid.

Pero no contaba con que los precios de las propiedades en venta en la capital de España habían elevado su precio durante el último año. Y sucedía ello porque él había estado fuera de la ciudad por más de cinco año, lo cual lo conllevaba a desconocer la situación inmobiliaria que había en la actualidad. Y es esta situación la que ocasiona que existan pocos inmuebles que se encuentren a un alcance promedio para las personas que muchas veces no pueden pagar lo que se pide por los inmuebles. Un ejemplo de ello, es que en Madrid se ha llegado a elevar el precio de las propiedades que están a la venta hasta en 4 puntos porcentuales.

Este es un claro ejemplo de las diferencias que existen en el mercado inmobiliario entre compradores y vendedores. Mientras por una parte, las personas han disminuido la demanda de inmuebles; las agencias inmobiliarias, las entidades  financieras, y otras empresas inmiscuidas que invierten en este negocio, aumentan la oferta, con lo cual no hay una relación coherente entre estas dos partes. En gran parte, el que mi primo no consiguiera un inmueble se debía a eso, ya que a pesar de la proliferación de inmuebles, y al crecimiento de construcciones de viviendas, son pocos los inmuebles que se encuentran a precios accesibles.

No pienso que sea muy cercana la fecha en la cual veamos que existe una buena relación inmobiliaria que mantenga satisfecha a la población en general. Cada vez veo más lejos la posibilidad de que se pueda tratar con buen tino la necesidad primordial que es una vivienda. No importa el precio al que se encuentra cada tipo de vivienda, pues eso se define con las características particulares de cada tipo de inmueble. Sin embargo la necesidad de que haya una coherencia entre los precios regulados por la oferta y la demanda, es sumamente importante, ya que de no existir esta regulación natural, se intensificaría lo que estamos pasando ahora: que los precios son fijados solamente por la visión de una de las partes, con lo cual se deja de lado la participación de los compradores.

¿Y si no se les toma en cuenta, entonces como se les venderá? La importancia del cliente para fijar el precio es vital en todo negocio, y más si se trata de una necesidad, como lo es la vivienda; no se puede simplemente poner propiedades a la venta sin considerar los precios, ya que así, el mercado se dirige cada vez más hacia un callejón en el que los precios serán el muro que tape la salida.

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Vendiendo mi propiedad

Posted November 26th, 2007 by
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Hace un tiempo decidí viajar a América. En principios era un viaje de descanso, para conocer nuevas tierras, mientras disfrutaba de la época de verano. Quería tener la posibilidad de disfrutar del sol, la arena blanca, y el mar cristalino del Caribe. Eso era lo que en principio creí, sin embargo, con el tiempo me fue agradando el lugar y terminé por quedarme ahí. Sin embargo ahora estoy de vuelta en España para terminar algunos asuntos que dejé pendientes, y que ahora son totalmente necesarios concluir.

 

Uno de esos asuntos por ejemplo, y el que más me preocupa en realidad, es el de la venta de mi vivienda. Hace ya casi dos años que la dejé, y no volví a saber nada de ella hasta hoy que pisé otra vez el suelo español. La encontré casi como la dejé, sólo que un poco más sucia, porque el tiempo había pasado y la falta de limpieza continua se notaba en el piso y en los adornos que se repartían por las habitaciones del apartamento. Me agradó volver a sentirme en casa, pero ahora mi casa estaba al otro lado del mar, pues el negocio que había abierto ahí, requería mi presencia perenne, y sólo había vuelto por algunas semanas.

 

Como sabía que no volvería hasta dentro de algunos años todavía, pensé en que lo mejor que podía hacer con el inmueble era ponerlo en venta. Ya que de otra manera tan sólo sería una propiedad vacía más en España, y con los problemas inmobiliarios que sufre hoy en día este país, lo mejor que podía hacer era contribuir un poco a que la situación no se estanque, poniendo en venta mi apartamento, claro que no podía ponerlo en alquiler pues sería muy difícil que me pagasen, ya que yo no estaría en la ciudad, y ni siquiera en el país, y pensándolo con mayor profundidad, ni siquiera estaría en el continente. Y como no confiaba mucho en que alguna persona me iba a estar pagando mes a mes a larga distancia prefería venderlo, y que algún agente se encargará completamente de la venta de la propiedad ya que yo no iba a poder estar al tanto de cada paso de la venta ni iba a poder estar contestando las dudas de cada posible comprador. En realidad no podía, ni quería; ahora sólo quería dedicarme a mi negocio, y al calor de mi nueva casa, cerca de la playa.

 

Fue de esa manera que llevé a cabo todos los trámites necesarios para dejar mi apartamento en buena manos, y sobre todo confiables, para que se encarguen de la venta de lo que había sido hasta ese momento mi propiedad, en la cual había vivido sólo por primera vez, y en la cual pasé los últimos años de mi estudios y los primeros de trabajo. Era el momento de despedirme de ese apartamento, y de casi todo mi pasado, era sólo ahora momento de ver hacia adelante, esperar que pronto se vendiera mi antigua casa, en la que alguna vez soñé que viviría en el caribe. Ahora mi sueño se cumplió y mi pasado se quedó atrás, y debía ir hacia el futuro.

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La propiedad que no estaba en venta

Posted November 15th, 2007 by
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Dentro de un mundo tan atareado y tan veloz como lo es en el que vivimos, cometer algún error es algo que cuesta bastante caro, y sobre que suele ser muy común también, pues la prisa con la que realizamos todas nuestras tareas nos lleva a darle el menor tiempo posible a la revisión de cada una. Es así que hace unas semanas me ocurrió algo que puede ser considerado un error, pero que más allá de cualquier perjuicio, me sirvió luego para reírme de lo sucedido.

 

Bien, este es el inicio de la historia: Un día pasaba por una avenida un poco alejada del centro de la ciudad, cuando me percaté de un anuncio que decía “Se vende”. De inmediato mi mirada se quedó fija en la propiedad que tenía el anuncio, pues yo estaba buscando un inmueble para mudarme y esa casa me había parecido, al menos por el exterior, la casa ideal. Sin embargo como no tenía mucho tiempo para detenerme en ese momento y hacer averiguaciones sobre esa casa, tan sólo anoté en una pequeña libreta la dirección del inmueble y algunas otras cosas indicadas en el cartel de venta.

 

Así, durante ese día y el siguiente me mantuve ocupado con labores propias de mi trabajo. Pero luego al tercer día de haber visto la casa tuve el tiempo de ir a averiguar en qué condiciones estaba la propiedad, así como el precio en el que se vendía, y otras cosas más. Llegué a la agencia inmobiliaria que se indicaba en el cartel de la venta y pregunté por el domicilio que yo había visto. De inmediato me condujeron hacia el responsable de la venta de esa casa. Hablamos cerca de media hora y luego concertamos en que al día siguiente podríamos encontrarnos en el inmueble para poder verlo por adentro.

 

Hasta ahí todo estaba perfecto, y yo no sabía lo que me esperaba. Al día siguiente, yo llegué cinco minutos antes de lo acordado a la propiedad que estaba en venta y me quedé esperando largo rato a que llegara el agente inmobiliario. Pero se demoraba y pensé que estaba adentro. Toqué el timbre y después de un rato salió un hombre preguntándome ¿qué quería? Obviamente mi respuesta fue que iba a ver el inmueble para comprarlo. El hombre pareció algo extrañado y amargo. Me dijo que esa era la tercera vez en la semana que alguien llegaba preguntando por la venta de su propiedad, que en la agencia inmobiliaria se habían confundido y habían puesto el cartel muy cerca de su casa por lo que la gente creía que estaba en venta cuando en realidad la casa del costado era la que estaba desocupada y buscando nuevo dueño.

 

Cuando terminé de hablar con él, me dirigí a la casa del costado, que por cierto no me había gustado para nada y pude ver por la ventana que adentro estaba el agente de la inmobiliaria esperándome. Toqué la puerta y el salió. Le conté todo lo que había pasado y me dijo que no era la primera persona que se confundía. Me indicó de inmediato que empezáramos a ver la casa, pero le dije que yo me había interesado en la otra y que me excusara pero que esa propiedad no me gustaba. Salí de esa casa, pensando en que había perdido más de una semana por esa confusión, y que otra vez era necesario empezar de cero la búsqueda de una casa.

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La locura y la compra de una propiedad

Posted November 6th, 2007 by
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En toda familia siempre hay alguien que se comporte de manera algo extraña. Es decir, que lleve consigo una personalidad que pueda ser considerada “extravagante”. Pues bien, en mi familia quien se lleva ese puesto es mi tía. Y no por un apretado marcador sino más bien por goleada.  Lo último que hizo estuvo totalmente fuera de cuadro, y aún hoy escucha las opiniones del resto de la familia por aquello que hizo. Pero bueno para que sepan por qué merece ella ese apelativo de extravagante y que aún la reprendan, pasaré a contarles lo sucedido.

Todo empezó cuando quiso comprarse una casa. Desde la razón por la cual quería hacerlo ya se podía notar su “espíritu incomprendido”. Quería hacerlo pues simplemente la casa donde habitaba en esos momentos ya no satisfacía sus gustos por haberse mudado a tan sólo unas cuadras de su casa una familia que ella conocía. Todo lo que siempre había dicho ella, era que no quería vivir cerca de ningún conocido, y ahora tendría que soportar a una amiga y su familia.  Pues bien, desde que eso ocurrió, empezó a hacer sus maletas, y las de su madre, pues vive con su madre, mi abuela.

Y como no podía ser diferente en ella, comenzó a buscar alguna propiedad que estuviera en venta para poder mudarse lo más pronto posible. Pasó varias semanas tratando de hallar el lugar perfecto donde no viviera nadie cerca de la casa que compraría. Hasta que un día finalmente llegó a un propiedad alejada de todas las personas cercanas a ella, y optó por comprarla. Claro que primero tendría que pasar por todos los trámites propios de una compra inmobiliaria, pero eso a ella no le hacía ningún daño, pues mientras cumpliera su objetivo, estaba contenta.

Todos pensamos que eso quedaría ahí, pero ni bien concretó la compra, se empeño en derruir una parte de la casa pues no le agradaba. Claro que para ese punto gran parte de la familia ya la tenía cansada con sus consejos, y más que nada con los regaños, por las cosas que hacía, pero ella seguía firme en su convicción. Fue de esa manera que terminó por mandar a destruir la mitad de la casa que acababa de comprar simplemente porque no le agradaba y mandó a construir lo que faltaba siguiendo el mismo plano de su casa anterior. Realmente se podía notar que extrañaba esa casa, pero que era más fuerte su deseo de no conocer a ninguno de sus vecinos, así que prácticamente lo que hizo fue mudar la casa y no sólo a ella y a su madre.

De seguro de haber habido una propiedad a la venta que estuviera muy barata, pero cerca de alguna otra persona que ella conociera, no la hubiese comprado, simplemente por seguir lo que ella quería y tenía como convicción. Y aunque casi todos lo hayan tomado como capricho o más aún como locura, hay personas que hacen cualquier cosa por no dejarse llevar por lo que no les agrada, llegando incluso a esos extremos, como el de comprar una propiedad para destruirla y luego acomodarla a lo que quería en un principio.

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¡No tengo espacio!… Alquilar un trastero

Posted October 31st, 2007 by
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La acumulación de documentos, objetos y artefactos en desuso representa un obstáculo para lograr un ambiente de armonía, pues impide que los habitantes de una vivienda puedan desplazarse de forma libre por las estancias. ¿Qué hacemos cuando en casa no tenemos espacio? Realizar una reforma se convierte en una excelente opción a primera vista. Sin embargo, existe una manera más cómoda y que no demanda tanta inversión, que nos permite deshacernos de esos artículos molestos sin perderlos por completo. Se trata del alquiler de trasteros o guardamuebles ofrecidos por los lugares de almacenamiento o los “selfstorage”. En estas habitaciones se pueden colocar diversos utensilios del hogar hasta un barco o un automóvil. El precio depende del tamaño de la superficie, y este bordea aproximadamente entre cuarenta y sesenta euros por metro cuadrado.

A simple vista el desenvolvimiento de esta práctica resulta sencillo, pues sólo debes definir el espacio que necesitas, empacar los muebles y trasportarlos. Recuerda que ese proceso se sigue después de haber firmado el contrato. Aunque se ha de tener en cuenta la tarifa de precios y al tipo de contrato preestablecido.

El tiempo de arriendo de estos desvanes dura por lo menos de seis a siete días, aunque si lo deseas puedes alquilarlo por un período indefinido. No te preocupes si ya empezó el mes, ya que este servicio se puede solicitar cuando uno lo desee. En cuanto al pago tienes la facilidad de realizarlo en efectivo o por intermedio de los bancos. En sí, los primeros treinta días van acompañados de una garantía. Si ya no deseas contar con este servicio tienes que avisar a la a la compañía, con un aviso de varios días de anticipación. Esto se hace para evitar seguir pagando, pues el arriendo se renueva automáticamente.

Al firmar el contrato, te comprometes a no emplear el desván como morada específica, ni almacenar cosas prohibidas, ilícitas o sustraídas. De igual forma, se debe dejarlo de la misma manera en que se halló. Por ello, es recomendable revisar el lugar para comprobar si se encuentra muy bien cuidado o para apuntar las faltas, así evitarás problemas en el futuro. Otra de las cláusulas es que si el usuario no abona la cuota de alquiler y no retira sus pertenencias, la empresa -previo aviso al usuario- podrá sacar los enseres y ofrecerlos al mejor postor o arruinarlos.

¡Importante!Lo ideal es contratar una compañía a la que le paguemos por un servicio diario. Es decir, que cobre por los días que lo uses en lugar de una cuota mensual. No olvides que además de pagar el precio por la superficie arrendada, debes adquirir un seguro contra riesgos para proteger tus pertenencias. Estás pólizas, que son obligatorias, resguardan los objetos de accidentes como la destrucción total o parcial por un incendio o robo. Asimismo, el cliente tiene la posibilidad de concertar un seguro fuera del “selfstorage”. En cualquiera de los dos casos, la empresa no se compromete a responsabilizarse por los daños causados por el propio cliente como puede ser: la incorrecta manipulación de los objetos o la negligencia en el cumplimiento de las normas de seguridad. Tampoco entrega compensaciones por la mala conservación de los artículos. En este punto debes se muy precavido y conocer con exactitud la cobertura del seguro que contratas.

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