LA ANCIANA SE NIEGA A VENDER SU PROPIEDAD
Algunas propiedades no se pueden vender fácilmente. Uno puede pensar que mientras más barata y pequeña es una construcción, hay mayor posibilidad de venta rápida, pero esto no es así al menos en la época actual. En efecto, parece que los grandes grupos inmobiliarios andan buscando espacios de construcción que no sean tan pequeños en su extensión. Poco les importa que el terreno en cuestión esté construido o no, lo que valoran es el tamaño y la ubicación del mismo, pudiendo renunciar a este segundo punto. De esto pude enterarme gracias a una tía mía que vive sola desde hace muchos años. Ella es una mujer muy especial que nunca llegó a casarse ni a tener descendientes. Simplemente vive en compañía de su pequeño y desaliñado perro de raza Pekinés. Ella es una anciana de más de setenta años y en una de las visitas que le hice me contó que en más de una oportunidad se le habían acercado distintos representantes de grupos inmobiliarios para hacerle una oferta por su propiedad. En un primer momento ella se extrañó por la oferta pues su vivienda es una casona antigua y descuidada, no la ha pintado hace muchos años, tiene varias ventanas rotas y un jardín poco menos que seco. Con esa carátula, ¿Quién estaría interesado de manera tan obsesiva por el inmueble? La respuesta vino de parte de mi propia tía.
Me contó que por esos días se comunicó con una antigua compañera de trabajo que se encontraba en similar situación personal que ella, es decir, vivía de la pensión que percibía y en una casona vieja, era igualmente soletera y sin parientes. Esta señora le había contado a mi tía que los grandes grupos inmobiliarios tienen agentes especializados que se pasean como buitres por las distintas ciudades a la caza de este tipo de contextos. Efectivamente, buscan casonas antiguas que sean habitadas por pocas personas y, mejor aún, por una sola persona que además sea anciano. La idea de esto es pensar en un fallecimiento muy próximo de estas personas, quedando el área casi a completa disposición de la inmobiliaria. Es por eso que se muestran tan interesados en adquirir estas casonas antiguas. Lo que buscan es hacerse con el terreno por un precio cómodo ya que un anciano no tiene mucha fuerza de negociación. El objetivo es construir modernos edificios en el área y ganar una jugosa cantidad en base a su venta o alquiler. A veces la oferta consiste en demoler la casona y construir el edificio, quedando uno de los departamentos para el anciano que allí reside. Generalmente los ancianos son tercos y no muestran buena disposición hacia la modernidad por lo que el agente debe insistir y ganar por cansancio. De todas maneras esperan y si el objetivo de convencer a la persona no se logra, ya tienen los contactos con el Estado para hacerse con el terreno a la muerte del propietario.
Con mi tía si se pelaron, porque pertenece a una familia de personas longevas y ninguno de ellos ha muerto antes de los 103 años. A esperar sentados.
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