Todo por conquistar una muchacha

Gustavo era un joven que le gustaban mucho las fiestas, todos los fines de semana se iba de parranda con sus amigos y a veces ni al trabajo asistía. Su departamento que en una ocasión compartió con un amigo, era un completo desastre la ropa regada por el dormitorio, baño y sala; los platos y comidas pasadas seguían almacenándose en la cocina. Sólo le importaba tener un lugar donde dormir después de festejar. Cada vez que su madre iba al departamento tenía que limpiarlo para luego él ensuciarlo de nuevo. Llegó un momento en que su madre no volvió ir a verlo, estaba cansada de lidiar con los platos y ropas sucias.

Todo eso cambió cuando en un cumpleaños conoció una muchacha. Ella había ido acompañando a unas amigas, no le gustaban las discotecas pero por ser el cumpleaños de su mejor amiga accedió acompañarlas. Desde que llegó estuvo sentada a un lado de la mesa mientras sus amigas bailaban con jóvenes que habían conocido en el lugar. Él la vio y no pudo quitar su mirada por minutos, ella se dio cuenta de que alguien la miraba y comenzó a revisar cada lugar del local con sus ojos. En un momento las dos miradas se toparon, ella incómoda por la situación lo miró molesta y luego volteó la cabeza hacia otro lado. Él no sabía como acercársele para hablar con ella, a pesar de que conquistando a muchachas era bueno, ella era especial y no quería arruinarlo. En un momento dejó todos sus miedos atrás y se dirigió en su dirección. Ella como estaba mirando hacia otro lugar no se percató cuando él estuvo parado enfrente. “Disculpa, ¿Quieres bailar?”, le dijo. “No bailo”, le respondió. Él siguió insistiendo, pero a veces se trababa al hablar, eso le causó gracia a ella. Sonreía disimuladamente. En unos minutos comenzaron hablar y así fueron entrando en confianza. En unos días se hicieron amigos, parece que había química entre ellos.

Ella como era una muchacha tranquila, él tuvo que dejar de salir a fiestas tan seguido con sus amigos y dedicarse a su trabajo. Un día cuando su madre se atrevió a ir a visitarlo de nuevo se llevó la sorpresa que su departamento estaba totalmente limpio, todo ordenado en su lugar hasta lo encontró cocinando. Se dio cuenta que su hijo estaba enamorado. En su trabajo era otra persona, sus compañeros no podían creer que era el mismo muchacho que entró a trabajar hace unos meses. Comenzó a llegar temprano, participaba en las reuniones y aportaba ideas, ya no estaba distraído. Definitivamente el amor lo cambió.

Ahora era un joven nuevo con metas y sueños en la vida, con la muchacha planeaba casarse y tener hijos, sus amigos de parrandas se alejaron de él. Sin embargo, él siguió siendo un joven alegre. Ella también cambió un poco, comenzó a ir a fiestas y se volvió más sociable, los dos contribuyeron en el cambió del otro, el amor se encargó de eso.

Explore posts in the same categories: Uncategorized

Related Posts

Comment: