Vendiendo mi propiedad
Hace un tiempo decidí viajar a América. En principios era un viaje de descanso, para conocer nuevas tierras, mientras disfrutaba de la época de verano. Quería tener la posibilidad de disfrutar del sol, la arena blanca, y el mar cristalino del Caribe. Eso era lo que en principio creí, sin embargo, con el tiempo me fue agradando el lugar y terminé por quedarme ahí. Sin embargo ahora estoy de vuelta en España para terminar algunos asuntos que dejé pendientes, y que ahora son totalmente necesarios concluir.
Uno de esos asuntos por ejemplo, y el que más me preocupa en realidad, es el de la venta de mi vivienda. Hace ya casi dos años que la dejé, y no volví a saber nada de ella hasta hoy que pisé otra vez el suelo español. La encontré casi como la dejé, sólo que un poco más sucia, porque el tiempo había pasado y la falta de limpieza continua se notaba en el piso y en los adornos que se repartían por las habitaciones del apartamento. Me agradó volver a sentirme en casa, pero ahora mi casa estaba al otro lado del mar, pues el negocio que había abierto ahí, requería mi presencia perenne, y sólo había vuelto por algunas semanas.
Como sabía que no volvería hasta dentro de algunos años todavía, pensé en que lo mejor que podía hacer con el inmueble era ponerlo en venta. Ya que de otra manera tan sólo sería una propiedad vacía más en España, y con los problemas inmobiliarios que sufre hoy en día este país, lo mejor que podía hacer era contribuir un poco a que la situación no se estanque, poniendo en venta mi apartamento, claro que no podía ponerlo en alquiler pues sería muy difícil que me pagasen, ya que yo no estaría en la ciudad, y ni siquiera en el país, y pensándolo con mayor profundidad, ni siquiera estaría en el continente. Y como no confiaba mucho en que alguna persona me iba a estar pagando mes a mes a larga distancia prefería venderlo, y que algún agente se encargará completamente de la venta de la propiedad ya que yo no iba a poder estar al tanto de cada paso de la venta ni iba a poder estar contestando las dudas de cada posible comprador. En realidad no podía, ni quería; ahora sólo quería dedicarme a mi negocio, y al calor de mi nueva casa, cerca de la playa.
Fue de esa manera que llevé a cabo todos los trámites necesarios para dejar mi apartamento en buena manos, y sobre todo confiables, para que se encarguen de la venta de lo que había sido hasta ese momento mi propiedad, en la cual había vivido sólo por primera vez, y en la cual pasé los últimos años de mi estudios y los primeros de trabajo. Era el momento de despedirme de ese apartamento, y de casi todo mi pasado, era sólo ahora momento de ver hacia adelante, esperar que pronto se vendiera mi antigua casa, en la que alguna vez soñé que viviría en el caribe. Ahora mi sueño se cumplió y mi pasado se quedó atrás, y debía ir hacia el futuro.
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